10 de junio, Día Internacional de la Heráldica

10 de junio, Día Internacional de la Heráldica

El 10 de junio es la propuesta de la International Heraldry Society para celebrar el día internacional de la Heráldica. La propuesta se basa en la conmemoración de un hecho crucial para está ciencia auxiliar de la historia y que recuerda el nombramiento como caballero el 10 de junio de 1128 de Godofredo Plantagenet por el que después sería su suegro Enrique I de Inglaterra.

Godofredo era el hijo mayor de Fulco V de Anjou y Ermengarda de Maine y recibió el que sería su apellido, y el de su dinastía, de la ramita amarilla de la flor de la escoba que llevaba como adorno en su sombrero ese 10 de junio, día de su ordenamiento como caballero. El rey Enrique I de Inglaterra, después de haber escuchado buenos informes sobre el talento y la destreza de Godofredo, envió sus reales legados a Anjou para negociar el matrimonio con su propia hija, la emperatriz Matilda, viuda de Enrique V, Emperador del Sacro Imperio. Una vez llegado a un acuerdo entre ambas partes, el joven Godofredo fue nombrado caballero en Rouen por el mismísimo rey Enrique I.

En ese acto de investidura Godofredo recibió de Enrique por escudo de armas los seis leones de oro sobre campo de azur que serían sus armas.[1]

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Esmalte en la tumba de Godofredo Plantagenet

Una efigie de esmalte encargada por su viuda para decorar la tumba de Godofredo es uno de los primeros ejemplos de la heráldica europea.  Es posible que un león dorado ya hubiera sido la insignia de Enrique I, y muchos de sus descendientes usarían diferentes motivos de león, en su mayor parte en campo de gules. El esmalte muestra a Godofredo con un escudo en el que sobre campo de azur se representan seis leones de oro, de los que debido a la perspectiva solo se ven cuatro. Además de ser una de las primeras representaciones auténticas de un escudo de armas, según el historiador británico Jim Bradbury, “sugiere posibles evidencias del uso temprano de lo que se convirtió en las armas reales inglesas”.

Estas armas serían heredadas y utilizadas más tarde por un nieto de Godofredo, Guillermo Longespée.

Guillermo era hijo ilegítimo de Enrique II, rey de Inglaterra. Su madre fue desconocida durante muchos años, hasta que descubrió una carta de Guillermo en la que se la menciona como ” Comitissa Ida, mater mea ” (Condesa Ida, mi madre). La referencia se hacía a Ida de Tosny, amante de Enrique II y miembro de la prominente familia de Tosny (o Toesny), que se había casado con Roger Bigod, 2º conde de Norfolk en 1181.

Enrique reconoció a Guillermo como su hijo y le otorgó el “honour of Appleby” (Baronía), Lincolnshire, en 1188. Ocho años más tarde, su medio hermano, el rey Ricardo I de Inglaterra “Corazón de León”, lo casó con una poderosa heredera, Ela de Salisbury, tercera condesa de Salisbury, y le otorgó el título y las tierras del condado.

Ela de Salisbury nació en Amesbury, Wiltshire en 1187, hija única y heredera de William FitzPatrick, 2º conde de Salisbury, Sheriff de Wiltshire y Eleonor de Vitré (1157/1232) hija de Robert III “el joven” de Vitré, Barón de Vitré y Señor de Tillars. En 1196, sucedió “de suo jure” a su padre como tercera condesa de Salisbury.

Guillermo murió en el Castillo de Salisbury el 7 de marzo de 1226[2] y fue enterrado en la catedral de Salisbury en Salisbury, Wiltshire, Inglaterra.

1226 Sepultura de William Longespé Conde de Salisbury.jpg

 

Estas mismas armas fueron usadas por su hijo, Guillermo II Longespée “El cruzado”, 1212/1250. Guillermo participaría en la Cruzada de los Barones, entre la sexta y la séptima, en la que estaría al mando del destacamento de caballeros ingleses que participaron en la cruzada, allí encontraría el martirio, el 8 de febrero de 1250 en la Batalla de Mansoura junto a su primo André de Vitre.

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Batalla de Mansoura (8 de febrero de 1250) Guillermo Longespée y Pedro de Dreux Duque de Bretaña

Aunque se le conocía familiarmente como “the Young Earl”, como se reconoce en los Anales de la Abadía de Lacock; ” Ningún segundo miembro de la Casa de Longespée fue nunca confirmado en el Condado de Salisbury”.

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Sello de Guillermo II Longespée

[1] Jean de Marmentier, un cronista de finales del siglo XII, informó que en 1128 Enrique I de Inglaterra le dio el título de caballero a Godofredo y le otorgó una “placa” de leones dorados.

[2] Roger de Wendover alegó que fue envenenado por Hubert de Burgh.  La tumba de Guillermo se abrió en 1791. Un bien conservado cadáver de rata, que contenía rastros de arsénico, fue encontrado dentro de su cráneo.

Claudio Alfredo Bastida Vidriales – El héroe de Monte Longdon

Claudio Alfredo Bastida Vidriales – El héroe de Monte Longdon

Claudio Alfredo Bastida Vidriales, del Regimiento Patricios, caído en combate en la sangrienta batalla de Monte Longdon

Claudio había nacido en San Martín (Buenos Aires), el 5 de junio de 1963.  Creció siguiendo con pasión los partidos de tenis de Bjön Borg y John McEnroe, las carreras de Fórmula Uno de Carlos Reutemann y Jacques Lafitte, y la música de AC/DC. Era alegre, sonreía con facilidad y le gustaba soñar con largos viajes por el mundo.

Su padre Ismael Bastida había muerto cuando él era muy pequeño, su madre, una española incansable, era miembro de un antiguo Clan Familiar, natural de Hinojosa de Duero Salamanca, donde la familia Vidriales llevaba radicada más de quinientos años, y que, como tantos otros miembros de familias españolas, había emigrado a Argentina. Allí contraería matrimonio con Don Ismael Bastida y de este matrimonio nacería en 1963 su único hijo, al que pusieron por nombre Claudio Alfredo, en honor a su abuelo materno Claudio Vidriales Amaro, como era ancestral costumbre.

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Tras la temprana muerte de Ismael, María tendría que trabajar muy duro, de sol a sol, para llevar el pan a la mesa. En esa casa crecería sano, fuerte y alto como un roble nuestro héroe Claudio.

LLegado el momento de hacer su servicio militar, quedo incorporado al Regimiento de Infantería nº 1 “Patricios”. Fue entonces cuando estalló la guerra entre Argentina y el Reino Unido de Gran Bretaña. “Frankestein”, como lo llamaban sus compañeros por su enorme tamaño, no dudó ni un instante y pidió ir al sur.  A sus 19 años y como único sostén de la familia, podría haber pedido quedarse en el continente, pero eligió ir a Malvinas.

-Mamá, quiero servir a la Patria, le había dicho a María Vidriales antes de partir.

Pequeña y frágil, la mujer abrazó a su único hijo y lo despidió con lágrimas en los ojos, pero sin el más mínimo reproche. Alto, corpulento, orgullosamente vestido con su uniforme militar, Claudio la envolvió en sus brazos mientras le decía que se quedara tranquila, que todo iba a salir bien.

Claudio Alfredo Bastida Vidriales
Patricio Claudio Bastida Vidriales, emblema del Regimiento de Patricios, de la Compañía de Infantería D Suipacha, cuando era Soldado Patricio.

La Guerra de Las Malvinas

En el marco de las operaciones militares de la Guerra de Las Malvinas, el grueso del Regimiento de Infantería nº 1 “Patricios”, marchó a Comodoro Rivadavia. Los soldados Patricios se dividieron entre Puerto Argentino, Dos Hermanas y Longdon. Su sección de ametralladoras tenía la misión de apoyar al Regimiento nº 7. A Claudio le tocó Longdon, que tres días antes de la rendición, el 14 de junio de 1982, se convertiría en un horror de muerte y sangre.

El despliegue era uno de los elementos defensivos del Subsector Centro (Comodoro Rivadavia – Caleta Oliva). En el marco de esta misión, el Regimiento recibe la orden de destacar nuevamente personal y material en las Islas.

Así, el Cabo primero Julio Miguel Ramírez, y sus 2 ametralladoras junto a un mortero 120 mm a las órdenes del Sargento Antinori, son elegidos para reforzar las posiciones defensivas de Puerto Argentino. A ese grupo se le agregan otras dos ametralladoras MAG del otro Regimiento Histórico de Granaderos a Caballo.

Llegan a Malvinas el 8 de junio de 1982, el Pelotón del Cabo 1º Ramírez, con los soldados Patricios Bastida, Orfanotti, Disanto y Mazzitelli, fueron agregados al Regimiento de Infantería Mecanizado nº 7 en Monte Longdon. El Sargento Antinori con el mortero de 120 mm fue agregado a la reserva del Regimiento de Infantería Mecanizado nº 6 en el cerro Dos Hermanas a las órdenes del Mayor Jaimet y las MAG de Granaderos reforzaron al Regimiento de Infantería nº 4 en Monte Harriet. Los tres elementos reforzaban así distintos sectores de la defensa de Puerto Argentino.

La batalla de Monte Longdon

La batalla de Monte Longdon tuvo lugar durante la Guerra de Malvinas entre las fuerzas británicas y argentinas. Aconteció los días 11-12 de junio de 1982 y se saldó con la victoria de las tropas británicas y la ocupación de una posición clave en torno a la guarnición argentina de Puerto Argentino. Duraría 20 horas y seria la batalla terrestre más sangrienta de la guerra. Al igual que en combates posteriores, los británicos superarían en número y apoyo a las fuerzas argentinas en una relación 2-1 y en algunos casos 3-1.

Batalla de Monte Longdon
En su mayoría reclutas con un año de formación, los jóvenes soldados del R I nº 7 no iban a abandonar el campo de batalla con facilidad y la mayoría estaban dispuestos a mantenerse firmes.

El 12 de junio de 1982, durante los cruentos combates de monte Longdon, en las posiciones ocupadas por el R I nº 7, se encontraban los integrantes de dos ametralladoras MAG del Regimiento de Infantería nº 1 “Patricios”. El ataque comenzó entre las 20:00 y 20:30 horas de la noche del 11 de junio. Los paracaidistas ingleses habían planeado avanzar en la oscuridad, sin ser detectados por las tropas argentinas, para lanzar el ataque final sobre Puerto Argentino (Port Stanley para los británicos). En la oscuridad cerrada de la noche, el cabo británico Brian Milne pisó una mina antipersonal.  “La explosión le arrancó una pierna y el elemento sorpresa se perdió”, explicó muchos años después el teniente general Hew Pike, que estaba al mando de la operación. Los argentinos habían enterrado 1.500 minas antipersonales en el sector oeste de Monte Longdon, de las que sólo explotaron dos porque –según relató Peter Cuxson en el libro Twilight Warriors: Inside the World’s Special Forces– “el resto estaban congeladas”.

En ese instante se desató el infierno. “El caos reinaba. Los argentinos gritaban las órdenes desde lo alto, seguido por ráfagas de armas automáticas, balas trazadoras y explosiones”, contó el militar inglés.

Las bengalas iluminaron el campo de batalla. Los hombres pudieron ver cómo se luchaba cuerpo a cuerpo, bayoneta en alto. En su trinchera, Bastida y Daniel Orfanotti -el apuntador de la MAG- dispararon sin respiro contra los paracaidistas ingleses que superaban en cantidad de hombres y armas a las fuerzas argentinas. En ese momento una granada impacto sobre la posición.

Un compañero que los vio combatir recordó que cuando las esquirlas dieron de lleno en el cuerpo de Bastida, un pequeño fragmento de metal se incrustó en el cuello de su compañero. “Ocurrió que las bombas lanzadas por los ingleses eran de esas que buscan el calor u objetos ‘calientes’, por eso cayó una muy cerca de la MAG “, dijo el ex soldado Patricio. “Eso nos da una idea de la cantidad de balas que escupió la ametralladora de Bastida en esa cruenta batalla”, agregó.

Claudio recibió heridas gravísimas que le causaron la muerte inmediata. Los muertos tuvieron que ser dejados donde habían caído. Tras la batalla, sería enterrado junto a los numerosos caídos en el Cementerio de Darwin en una tumba sin identificar.

Tras duras horas de pelea, no quedaban municiones ni reservas de hombres del lado argentino para soportar un último sobresalto. Frente a esa crítica situación, aproximadamente a las 06:30, el mayor Carrizo Salvadores ordenó replegarse a los 78 hombres de la Compañía B que le quedaban en monte Longdon hacia Wireless Ridge.

Monte Longdon fue capturado por los británicos a costo de 23 paracaidistas muertos y 47 heridos, del lado argentino las pérdidas fueron de 31 muertos y 120 heridos.

El dolor de una madre

Finalizada la guerra, cuando María Vidriales recibió la trágica noticia, solo pudo decir: “Me lo mataron”. Y esas tres únicas palabras fueron las que marcaron siempre su eterno dolor.

Cuando le llegó el momento de viajar a las islas, María supo que su hijo no había sido identificado, como ocurriría con tantos familiares de los soldados que murieron en Malvinas. Claudio no tenía una tumba con su nombre en Darwin. Ella, quizás, eligió una al azar donde dejar sus lágrimas y sus oraciones. Quizás abrazó, como otras madres, una de las cruces blancas con la misma fuerza que abrazó a su hijo el día que partió. Desde ese mismo instante siempre lo buscó.

Con el paso de los años, y tras el dramático lapso de olvidos y silencios, llegaron los recuerdos y los honores. Con emoción asistió en 2009 al acto en el Regimiento Patricios donde erigieron un monumento a su hijo. La cara de Claudio, tallada en hierro, allí en lo alto, marcaba su heroica muerte. El coronel Gabriel Bao comparó su valor con el de Orencio Pío Rodríguez durante las Invasiones Inglesas y la del coronel Manuel Rosetti en la Guerra del Paraguay. María, entonces, dejó caer una lágrima.

Cenotafio de Claudio Alfredo Bastida Vidriales
En 2009, María Vidriales y el compañero de trinchera de Claudio Bastida Vidriales – Daniel Orfanotti – descubren un monumento al héroe en el Regimiento Patricios

Muchas más lágrimas tuvo que derramar esta madre durante 36 años. Al dolor de la ausencia se sumó la angustia de no saber dónde estaba el cuerpo de su hijo. Por eso, cuando el Plan Proyecto Humanitario se puso en marcha, María y su hermana Alicia quisieron dar muestras de sangre para que fueran cotejadas con las que se tomaron en las 121 tumbas existentes en el cementerio argentino en Malvinas.

A los 89 años, en su casa y junto a su hermana, María recibió la noticia que tanto esperó: su hijo fue identificado en Darwin.  Miembros de la Secretaría de Derechos Humanos, a cargo de Claudio Avruj, del Equipo Argentino de Antropología Forense y del Centro Ulloa se lo notificaron: “Claudio yace en la tumba D.B.3.6″.

María, entonces, derramó una nueva lágrima. Había encontrado a su hijo.

Cementerio Darwin Malvinas

Probablemente sin conocerlo, Claudio hizo honor al lema familiar de los Vidriales, “Potius mori quam me dare”, antes morir que rendirme.

Honor y Gloria a Claudio Alfredo Bastida Vidriales nuestro héroe familiar

Vidriales3

Recopilación y edición

Carlos Vidriales García Bustamante. San Jaume, 10 de diciembre de 2018.

 

Fuentes consultadas

Página oficial de Facebook de la Compañía D SUIPACHA del Regimiento de Infanteria nº 1 “Patricios”

Diario el Sureño artículo del diario digital “Soldado 105: Claudio Alfredo Bastida”

EJ El Jujeño Diario Digital artículo del diario digital “Malvinas: identificaron a otro soldado y ya suman 105 en total”

LA BATALLA DE MONTE LONGDON

 

Anexos

Diario El Sureño

Identificaron a otro soldado en el cementerio de Darwin y ya suman 105. Los restos de Claudio Alfredo Bastida, muerto en combate durante la guerra de Malvinas y enterrado en el cementerio de Darwin como NN, fueron finalmente identificados y ya suman 105 los héroes argentinos encontrados gracias a los trabajos forenses realizados por el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

La identificación fue informada el lunes pasado por la tarde por la Secretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural de la Nación, encabezada por Claudio Avruj, encargada de coordinar el trabajo de análisis de los restos de los soldados enterrados en Malvinas.

“En el mundo están mirando nuestro trabajo, lo más importante es brindarle una respuesta a las familias al identificar a sus seres queridos. Estamos contentos y orgullosos de la tarea realizada”, expresó Avruj, quien se apropia de una tarea que fue impulsada por los propios ex combatientes bajo el desinterés absoluto del macrismo y repudiada por sus socios políticos integrantes de la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas.

Bastida, oriundo del partido de San Martín en la provincia de Buenos Aires, cumplía con el servicio militar obligatorio en el Regimiento de Patricios cuando fue destinado para combatir en las Islas Malvinas.

Tenía recién cumplidos los 19 años cuando murió el 12 de junio de 1982, durante la batalla por el Monte Longdon.

Su cuerpo fue enterrado sin identificar junto al de decenas de otros soldados argentinos bajo la leyenda “Soldado argentino sólo conocido por Dios”.

La notificación del hallazgo, a cargo del equipo interdisciplinario de la Secretaría, fue recibida por su madre, María Vidriales, y su tía en el domicilio de la familia.

El hallazgo se conoce a pocos días de que la iniciativa -lograda gracias a negociaciones diplomáticas entre los gobiernos de Argentina y el Reino Unido iniciadas en 2012- fuera distinguida en Ginebra, sede del CICR, como un ejemplo de “diplomacia al servicio de objetivos humanitarios”.

EJ El Jujeño Diario Digital

Los restos del soldado argentino Claudio Alfredo Bastida, muerto en combate durante la guerra de Malvinas y enterrado en el cementerio de Darwin como NN, fue finalmente identificado y ya suman 105 los héroes argentinos encontrados gracias a los trabajos forenses realizados por el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

La identificación fue informada esta tarde por la Secretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural de la Nación, encabezada por Claudio Avruj, encargada de coordinar el trabajo de análisis de los restos de los soldados enterrados en Malvinas.

“En el mundo están mirando nuestro trabajo, lo más importante es brindarle una respuesta a las familias al identificar a sus seres queridos. Estamos contentos y orgullosos de la tarea realizada”, expresó Avruj.

Bastida, oriundo del partido de San Martín en la provincia de Buenos Aires, cumplía con el servicio militar obligatorio en el Regimiento de Patricios cuando fue destinado para combatir en las Islas Malvinas.

Tenía recién cumplidos los 19 años cuando murió el 12 de junio de 1982, durante la batalla por el Monte Longdon.

Su cuerpo fue enterrado sin identificar junto al de decenas de otros soldados argentinos bajo la leyenda “Soldado argentino sólo conocido por Dios”.

La notificación del hallazgo, a cargo del equipo interdisciplinario de la Secretaría, fue recibida por su madre, María Vidriales, y su tía en el domicilio de la familia.

El hallazgo se conoce a pocos días de que la iniciativa -lograda gracias a negociaciones diplomáticas entre los gobiernos de Argentina y el Reino Unido- fuera distinguida en Ginebra, sede del CICR, como un ejemplo de “diplomacia al servicio de objetivos humanitarios”.

“Malvinas es una iniciativa que estuvo estancada por las mezquindades políticas, que hicieron dilatar las respuestas a las familias que esperaron durante tantos años. La Cruz Roja, Gran Bretaña y Argentina hemos dado una lección al mundo”, afirmó Avruj durante su disertación en la ciudad suiza el pasado miércoles.

Robo del relicario del corazón de la dos veces Reina de Francia y Duquesa propietaria Ana de Bretaña

Robo del relicario del corazón de la dos veces Reina de Francia y Duquesa propietaria Ana de Bretaña

El relicario del corazón de la dos veces Reina de Francia y Duquesa propietaria Ana de Bretaña, una pieza excepcional de inestimable valor, fue robado en la noche de sábado al domingo 15 de abril de 2018. El robo tuvo lugar en el museo Dobrée en Nantes, donde se exhibía esta maravillosa obra de orfebrería en oro.

La historia del relicario está plagada de incidentes. De acuerdo con la voluntad testamentaria de la Duquesa, su corazón fue colocado en un relicario fabricado en oro, depositado en una caja de plomo en el interior de otra de hierro y fue transportado a Nantes para ser depositado, el 19 de marzo de 1514, en la bóveda de los Carmelitas, en la tumba hecha por su padre el Duque Francisco II de Bretaña.

El relicario es un óvalo de caja bivalva, hecho de una lámina de oro repujado, articulado por una bisagra rodeada por un cordón de oro y rematada por una corona de lirios y tréboles, está revestido interiormente en esmalte blanco. En sobrerelieve en las caras exteriores lleva inscrita la siguiente leyenda:

En ce petit vaisseau / De fin or pur et munde / Repose ung plus grand cueur / Que oncque dame eut au munde / Anne fut le nom delle / En France deux fois royne / Duchesse des Bretons / Royale et Souveraine. / M VC XIII / « Ce cueur fut si très hault / ue de la terre aux cyeulx / Sa vertu libérale /  Accroissoit mieulx / Mais Dieu en a reprins / Sa portion meilleure /  Et ceste terrestre / En grand deuil nous demeur. »[1]

 En el revestimiento interior grabado en esmalte blanco:

« O cueur caste et pudicque / O juste et benoît cueur / Cueur magnanime et franc / De tout vice vainqueur. » / « Cueur digne entre tous / De couronne céleste / Ore est ton cler esprit / Hord de paine et moleste. »[2]

Relicario del corazon de Ana de Bretaña.jpg
Relicario del corazón de Ana de Bretaña / Fotografía de Frank Perry / AFP

 

El relicario fue posiblemente hecho por Jean Perréal, un maestro orfebre de la corte de Blois. En 1792, por orden de la Convención Nacional, el relicario fue exhumado y vaciado. Expropiado como parte de la inmensa colección de metales preciosos pertenecientes a las iglesias, fue enviado a Nantes para ser fundido. No obstante, se vio libre de tan triste destino y fue conservado en la Biblioteca Nacional. Devuelto a Nantes en 1819, se mantuvo en varios museos, y definitivamente depositado el 18 de abril de 1896 en el Museo Dobrée, de donde ayer fue sustraído.

[1] En este pequeño vaso / De fino Oro puro y mundano / Reposa un muy gran corazón / El que la dama tenía en el mundo / Ana fue su nombre / En Francia dos veces Reina / Duquesa de los bretones / Real y Soberana / M VC XIII / Este corazón fue tan alto / Que de la tierra y los cielos / Su virtud liberal / Grandemente acrecentó / Pero Dios lo retomo /Su mejor parte / Y esta la terrenal / En gran duelo nos dejó.

[2] “O corazón casto y púdico / O justo y bendito corazón / Corazón magnánimo y franco / De todo vicio vencedor. ” / ” Corazón digno entre todos / De celestial corona / Oro es tu espíritu claro / Libre de dolor y molestias.”